LA MAYOR GESTA CÍVICA DE LOS ARGENTINOS

EL 23 DE AGOSTO DE 2012 SE CUMPLIRÁN 200 AÑOS DEL "ÉXODO JUJEÑO", LA MAYOR GESTA CÍVICA DE LOS ARGENTINOS.
PIDAMOS QUE EL 23 DE AGOSTO SEA DECLARADO "DÍA NACIONAL DEL COMPROMISO CÍVICO", Y SE TRANSFORME EN FERIADO NACIONAL.
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miércoles, 21 de diciembre de 2011

BELGRANO Y EL ÉXODO JUJEÑO, por Instituto Belgraniano


Belgrano hace bendecir la bandera eb Salvador de Jujuy, el 25 de Mayo de 1812. Oleo de Guillermo de Ré. Museo Histórico Provicncial Julio Marc, Rosario, Provincia de Santa Fe

Estando Belgrano en Jujuy, como General en Jefe del Ejército del Norte, en julio de 1812, se produjo una gran avanzada realista, que amenazaba destruir totalmente los poco que se había ganado a fuerza de sacrificio y coraje.

Fue necesario recurrir no sólo al patriotismo, sino a la abnegación de los criollos. La orden de Belgrano fue terminante: no debería quedar nada que fuese de provecho para el adversario, ni casa ni objetos que fueran de utilidad, ni alimentos.

Lo que no podía ser transportado a lomo de mula, de caballo o de burro, debió ser quemado. Pensemos en el sacrificio de ese pueblo sufrido y resignado, que se trasladaba con lo poco que podía salvar, sin saber exactamente cual iba a ser su suerte.
Más que un éxodo, aquello era la imagen del renunciamiento incondicionalmente realizado. El frío y la ventisca invernales acompañaron a la caravana. El éxodo jujeño tuvo lugar el 23 de agosto de 1812.

En sendos bandos de Tristán y Goyeneche se habla de los escasos vecinos que quedaron en Jujuy, de la miseria y la devastación creadas por la guerra. 1

En un oficio del 29 de octubre, Goyeneche celebra desde Potosí que el coronel de su ejército Indalecio González de Socasa haya podido construir el cuerpo municipal siquiera fuese con tres vecinos. Y agrega: “Me llena de la más dulce complacencia el voto unánime y general que V.S. me indica de los pocos vecinos que han quedado en esa ciudad de mantenerse decididos y adictos a la Casa del Rey sin que los retraiga la devastación que el furor y venganza del Caudillo Revolucionario Belgrano han causado en su población según lo tuvo anunciado en su impío bando del 29 de julio”. 2

Hasta el 23 de agosto de 1812, la revolución había puesto a prueba el amor de sus hijos a la libertad, ofreciendo sus vidas, pero en ese momento Jujuy fue escenario de algo más extraordinario todavía: una población entera sin discriminación de clases ni de edades, que sacrificaba colectivamente, su tranquilidad, su fortuna, su existencia.. Jujuy, era el paso obligado al Alto Perú, donde se encontraba el cerro de Potosí, del que se extraía la plata, que le proporcionaba una gran riqueza. Jujuy, merced a ese holocausto por la Patria, debió renunciar a todos sus bienes, lo que la sumiría en la pobreza, de la que sería difícil resurgir.

Fue tan completo el éxodo, que el testimonio español más que el argentino, nos da una idea cabal de su desarrollo. La historia de Torrente, escrita después de la guerra, con la tradición oral de los jefes realistas, nos dice en referencia a Goyeneche: “Hallándose a esta sazón con un brillante ejército, orgulloso por sus anteriores victorias, y muy superior en número y disciplina a las pocas y desalentadas tropas de Buenos Aires, que ocupaban las ciudades de Jujuy y Salta, de las que se habían retirado después de los ataques de Suipacha y Nazareno, con orden de su comandante Belgrano para que todos los habitantes evacuasen aquel territorio llevándose los archivos y aun los armamentos y muchos vasos sagrados de las iglesias, dispuso que el mayor general don Pío Tristán avanzase con tres mil quinientos hombres en persecución de aquellos prófugos”.

El célebre bando de Belgrano, del 29 de julio, comenzaba diciendo: “Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó, pues, la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres…”. 3

Belgrano, en razón del sacrificio efectuado por el pueblo jujeño, lo hizo depositario y guardián de la “bandera nacional de nuestra libertad civil”, puesto que, gracias a ese esfuerzo supremo, fue posible ganar las batallas de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, y después la de Salta, el 20 de febrero de 1813. Una bandera, una escuela y dos escudos quedaron para siempre en Jujuy como testimonio del agradecimiento del prócer, que supo reconocer el patriotismo del pueblo jujeño.

1-DORA BLANCA TREGINI ZERPA, El éxodo jujeño. En: Manuel Belgrano. Los ideales de la patria. Buenos Aires, Instituto Nacional Belgraniano de la República Argentina, 1995, p. 57. Véase: INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Apuntes biográficos. 2 edición, Buenos Aires, 1995.

2- DORA BLANCA TREGINI ZERPA, El éxodo jujeño, op. cit., p. 57.

3- DORA BLANCA TREGINI ZERPA, El éxodo jujeño, op. cit., p. 58.


Publicado en :
http://www.manuelbelgrano.gov.ar/belgrano_militar_exodo.htm

viernes, 9 de diciembre de 2011

A 199 años del Éxodo Jujeño, por Diario24 de Tucumán del 22-08-11.


Arriba : Imagen del EXODO JUJEÑO. Los jujeños hicieron el sacrificio que les demandó la Patria siguiendo a Belgrano.

El éxodo jujeño es conmemorado con gran estima por los habitantes de Jujuy, que cada 23 de agosto conmemoran el mismo. Se considera que la acción de los jujeños de 1812 constituyó un gran acto de heroísmo colectivo que permitió las derrotas posteriores de los españoles. En el año 2012 se celebrará el bicentenario del éxodo. El 28 de octubre de 2002 es promulgada la Ley 25.664, originada en un proyecto presentado en el Senado argentino, por la cual se declara el día 23 de agosto de cada año; y en conmemoración de la Gesta del pueblo jujeño, a la provincia de Jujuy como Capital Honorífica de la Nación Argentina.

Los actos se iniciarán esta noche con una Marcha Evocativa representada por las entidades gauchas, que incluye una dramatización del abandono de la ciudad en llamas en la playa del río Xibi-Xibi, cuando los pobladores se llevan todo lo que tienen rumbo al sur.

Pero si hay algo atractivo para los jujeños y los visitantes es el desfile de mañana sobre la avenida Córdoba, donde participan miles de gauchos ataviados con ropas tradicionales y montados en lustrosos animales, como herederos del valor de sus antepasados.

El Éxodo jujeño en 1812 es el hecho histórico más trascendente después del 25 de Mayo de 1810, ya que Belgrano había sido enviado por el Triunvirato a defender la frontera norte del avance realista.

En San Salvador de Jujuy, frente al Cabildo, el General Belgrano hizo jurar la bandera a sus soldados, la que antes había sido bendecida por el canónigo Gorriti en la Iglesia Catedral, consagrada ahora como Basílica Menor.

El número de las fuerzas criollas frente a las realistas, como la cantidad de armas que traía el enemigo, hicieron que Belgrano tomara la decisión de abandonar Jujuy, dejando tierra arrasada para evitar el aprovisionamiento del Ejército de Pío Tristán, que ingresaba por el norte.

Jujuy, un valle de comerciantes españoles, plaza de mulas, pero además paso obligado desde y hacia el Alto Perú, tenía por aquel entonces, como ahora, un valor estratégico en ese sector del continente, puesto que conectaba con lo que después fue Chile y Bolivia.

Los españoles tramaban ingresar al territorio por el norte, para ayudar al gobierno de Córdoba, que se había declarado rebelde a la Revolución de Mayo y había que contenerlos.

La situación no era buena para el Ejército del Norte, por lo que se le ordenó a Belgrano volver a Córdoba, pero viendo el empuje jujeño por conquistar su libertad, ordenó una retirada estratégica abandonando todo, casas, plantaciones, pertenencias innecesarias y aprovisionarse de lo elemental para la Gran Marcha.

Los jujeños hicieron el sacrificio que les demandó la Patria siguiendo a Belgrano, quien al llegar a Tucumán y encontrando el entusiasmo de su gente, decidió dar batalla a los realistas.

Publicado en :

http://www.eldiario24.com/nota.php?id=230837

COMPROMISO CÍVICO Y MILITANCIA, por Adrián Corbella (para “Mirando hacia adentro”) :




Cristina Fernández de Kirchner ha hecho insistentes llamados, en muchos de sus últimos discursos, a la organización popular. Ha dicho con claridad : “Yo sola no puedo, necesitamos a los 40 millones de argentinos”. Es que, evidentemente, los hechos demuestran la fragilidad de la vida humana ; los dirigentes políticos son personas que pueden tener problema de salud, que pueden morir. A los argentinos nos ha pasado con Néstor, y a la vez vemos como diversas dificultades médicas aquejan a personajes latinoamericanos como Hugo Chávez, Lula o Fernando Lugo .
El destino de un pueblo no puede, no debe, depender de que un dirigente político esté habilitado o no constitucionalmente para la reelección, de su estado de salud, o de que esté con nosotros o nos deje definitivamente. El destino de un pueblo debe depender de todo el pueblo : siempre debe haber alternativas ; por eso el llamamiento a los 40 millones de argentinos, para que no dependamos de la suerte individual de un dirigente.
Por eso es tan lamentable la postura de aquellos que miran con desconfianza, que buscan oscuras razones económicas, en todo tipo de militancia. Porque, en definitiva, el militante es una persona con un alto compromiso cívico, una persona que dedica tiempo, esfuerzo, y a veces hasta pone dinero de su bolsillo en pos de una causa, de una idea, de un proyecto. El militante (poco importa de qué fuerza política sea) es un ciudadano en sentido pleno, una persona que participa día a día del sistema democrático en que vive, en el que todos vivimos. Y esta forma de compromiso cívico a la que llamamos militancia no es un fenómeno nuevo, no es una invención “kirchnerista”.
En todos los grandes procesos de transformación de la sociedades hay, ha habido y habrá niveles altos de compromiso cívico, de militancia. Y ese compromiso aumenta exponencialmente cuando están en juego grandes cosas.
Los argentinos tenemos un ejemplo antiguo y generalmente olvidado, un ejemplo de compromiso cívico supremo que merecería una mayor atención de nuestra parte, ya que en nuestras guerras de independencia hubo un caso de dimensiones épicas de “militancia” por una causa .
Los ejércitos del siglo XIX muchas veces se abastecían en el terreno, obtenían provisiones de las zonas por las que pasaban. En general no eran precisamente compras : en el mejor de los casos, las cosas se “tomaban prestadas” prometiendo su pago en un futuro indeterminado ; en el peor, directamente se saqueaba.
En nuestro país, en esos años, las luchas fueron particularmente duras en la frontera norte. Los realistas dominaron lo que hoy llamamos Bolivia hasta 1825, por lo que siempre nuestro Noroeste estuvo expuesto a ataques de los “godos”. Entre 1810 y 1816 hubo tres intentos de expulsar a los españoles del altiplano boliviano desde territorio argentino : los tres fracasaron, y abrieron nuestras provincias norteñas al riesgo de una contraofensiva española.
Dentro de ese marco se desarrolla el hecho al que hacíamos mención : el éxodo jujeño.
En mayo de 1812 Belgrano comandaba el Ejército del Norte. Su base de operaciones era la ciudad de San Salvador de Jujuy, a la que por entonces comenzaron a llegar, sin armas, desmoralizados y con paludismo, los 800 sobrevivientes de la derrota de Huaqui, ocurrida algunas semanas antes.
Manuel Belgrano pidió refuerzos para defender el Noroeste argentino, pero de Buenos Aires, dominado por entonces por la figura de Bernardino Rivadavia (poder real detrás del llamado Primer Triunvirato), llegó una orden tajante : retirarse a Córdoba abandonando a media Argentina a su suerte.
Belgrano tomó una dura decisión : dejar sólo tierra arrasada frente a los españoles, para evitar que pudieran abastecerse en su avance, y así demorarlos .El 29 de julio de 1812, el creador de la bandera emitió una orden impactante :
“Pueblo jujeño ... La patria les reclama un gran sacrificio: abandonar la ciudad y las fincas, quemar los campos sembrados, arrear los animales. A los ojos del español invasor, sólo debe quedar tierra arrasada...
Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó, pues, la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres (...)”
No cuesta mucho imaginarse lo que debe ser para una persona abandonar su tierra destruyendo previamente todo aquello que construyó a lo largo de su vida, demoliendo viviendas y quemando sembrados. Pero los jujeños lo hicieron el 23 de agosto de 1812, demorando el avance realista, y facilitando de ésta manera las posteriores victorias patriotas en Tucumán y Salta, que salvaron a la Argentina de una invasión por el norte que posiblemente no se hubiera detenido hasta llegar a Buenos Aires y terminar con el proceso revolucionario …
Hoy, que los argentinos vivimos tiempos de un reverdecer político, de un renacimiento de la militancia, de jóvenes que se comprometen con ideales y pugnan por hacerlos realidad pacíficamente, el épico éxodo jujeño adquiere dimensiones aún mayores, se agiganta a niveles magníficos. Todo un pueblo, hombres y mujeres, niños y ancianos, comprometidos con una causa cívica y arriesgando todo para lograrla.
Hoy, más que nunca, podemos entender qué cosas motivaron a aquellos jujeños, hace casi 200 años, a dejar todo y marchar hacia el sur, para lograr sus sueños.
Por eso hoy los argentinos deberíamos solicitar a nuestras autoridades que el 23 de agosto sea declarado Día Nacional del Compromiso Cívico, y se transforme en un feriado inamovible…


Adrián Corbella, 3 de diciembre de 2011.

Publicado en :
MIRANDO HACIA ADENTRO
http://adriancorbella.blogspot.com/2011/12/compromiso-civico-y-militancia-por.html

en
REDACCIÓN POPULAR
http://redaccionpopular.com./node/4371

y en
DIARIO24 DE TUCUMÁN

http://www.eldiario24.com/nota.php?id=240295